Nuestro cuerpo alberga una memoria exquisita de lo transitado y de lo visto. La literatura científica sobre la importancia de la consciencia corporal para equilibrar nuestra salud mental y espiritual es amplia y generosa. Esto es importante no solo porque el nuevo lujo consciente incorpora cada vez más lo corporal y performático en las experiencias de sus eventos más brillantes sino también porque una mirada todavía más contemporánea se está volviendo crucial para sostener nuestra atención y fascinación con lo que experimentamos. Nos detenemos aquí en el cuerpo y la consciencia de la carne a través de una de las compañías de danza contemporánea más relevantes de la escena internacional. Disfrutemos del brillante y ampliamente galardonado enfoque de la compañía de danza KOR’SIA a través de una entrevista exclusiva a sus fundadores, que acompañamos con un relato visual y fotográfico de sus obras más destacadas.
Ariel Déniz-Robaina
Ariel Déniz-Robaina · Hace bastantes años, yo impartía clases de dirección artística para bailarines en Madrid. Hoy en día, la mitad de esos bailarines ha dejado la danza. Así que mi primera pregunta es ¿por qué danza contemporánea ahora? ¿Qué os hace seguir en esto?
Antonio de la Rosa · Nosotros empezamos muy pequeños. Teníamos once años cuando empezamos a estudiar y la danza se ha convertido ya en nuestro trabajo. Nos mantiene la pasión de poder seguir experimentando con una herramienta como el cuerpo, descubrir hasta dónde podemos llegar con nuestro cuerpo y hasta dónde podemos empujarlo, trabajar con él como un instrumento privilegiado, cuidarlo, llevarlo a los extremos.
Estamos acostumbrados a crear para otras entidades. Entonces los cuerpos son cada vez distintos. Hemos pasado de trabajar sobre nuestro cuerpo y con nuestro cuerpo – cuando éramos bailarines de la compañía nacional o en el Teatro Alla Scala – a trabajar sobre otros cuerpos.
Como creador o como pedagogo, de alguna forma tienes que entrar en estos cuerpos, crear dinámicas coreográficas o sociales para que tu idea y tu concepto lleguen a otros cuerpos, que deben captarlas y desarrollarlas.
Mattia Russo · También está el hecho de poder soñar con cada obra. Cada nuevo tema nos abre puertas, nuevos mundos que nos inspiran muchísimo. Además, estamos muy atentos también a lo que pasa dentro de nosotros, al arte contemporáneo, a la fotografía. Nos empapamos de todo y esto nos mantiene vivos. Hoy en día, es mi manera de vivir.





ADR · Al crear, ¿pensáis más en la divulgación o estáis más centrados en crear algo que os guste a vosotros
M. Russo · Empezamos por nosotros, y luego nos planteamos cómo podemos llegar al público. Es verdad que siempre te haces la pregunta de si el proyecto se va a entender o si va a gustar, pero, en realidad, estamos enamorados de la belleza y también de la fealdad. De lo bello y lo no bello. Intentamos afinar la propuesta a nuestro gusto, a la música que nos gusta, al movimiento que es de nuestro gusto. Esto a veces encaja y, otras veces, encaja menos.
A. De Rosa · Realmente casi nunca pensamos en el producto final. Es una característica de nuestra forma de trabajo que nos distingue bastante. Lo que nos gusta es crear una atmósfera de disfrute y de investigación en el estudio. Más allá del producto final, lo interesante es el proceso y todo lo que conseguimos con los intérpretes. Esta es nuestra primera misión: estar en un estudio con los intérpretes e ir buscando y descubriendo. Por supuesto, debe haber una finalidad, una fecha de entrega, un plazo. En nuestra cabeza está siempre muy claro a dónde queremos llegar, pero también nos apasiona estar en un estudio, ir investigando y encontrarnos con cosas que nos sorprenden y en las que no habíamos pensado. Eso puede ser lo más interesante de todo nuestro trabajo.
ADR · Y en todas las obras en las que trabajáis, ¿estáis vosotros? ¿Está vuestro cuerpo en escena?
A. De Rosa · No, ya no. Fuimos saliendo de manera gradual. Cuando pudimos quedarnos fuera de la escena, nos dimos cuenta de que era mejor ocupar ese espacio porque podíamos dirigir muchos más aspectos.
M. Russo · Con el paso del tiempo y de los proyectos, nos hemos dado cuenta de que estar dentro y fuera al mismo tiempo, controlándolo todo, se convierte en una labor imposible. Decidimos entonces dar un paso atrás, aunque nuestros cuerpos aún nos daban la posibilidad de bailar. En nuestra próxima producción, Simulacro, que estrenamos en junio de 2025 en el Centro Condeduque de Madrid, vamos a estar los dos fuera del escenario.
A. De Rosa · Un matiz interesante en todo esto es la precariedad del sector. Nosotros llevamos la empresa, pero también somos bailarines. ¿Voy a la reunión de producción y gestión, o me quedo ensayando? Un bailarín debería ensayar y entrenar, pero la realidad es otra. Además, al principio de este proyecto, nuestro cuerpo estaba bien entrenado, porque veníamos de trabajar con la Compañía Nacional, y así hemos tirado un par de años. Pero en cuanto no ensayas diariamente tus seis u ocho horas, el cuerpo se resiente y te va abandonando. Es inevitable. Seguimos ensayando, pero no es suficiente como para poder subirse a un escenario.
ADR · Como creador, a veces haces algo y te descubres recreándote en lo que has hecho, disfrutando de haberlo creado. ¿Hay alguna obra que recordéis y que os proporcione esa sensación de regocijo?
M. Russo · Para mí Igra, la obra relacionada con el mundo del tenis. Aunque, en realidad, durante las giras con cada proyecto, siempre encontramos elementos que cambiaríamos y mejoraríamos. A veces se puede; pero otras veces, no.
A. De Rosa · Para mí, una creación está ligada al proceso. Una que me hace muy feliz es The Garden, que se creó para un curso de máster en Inglaterra. La hicimos con un grupo de gente muy joven y me encantó verlos madurar a lo largo del proceso. Fue muy especial para mí ver a esos jóvenes, con esas ganas de comerse el mundo, pero a la vez aún por desarrollarse. Ver su crecimiento como intérpretes me hizo muy feliz.
ADR · Preguntadme algo.
M. Russo · ¿Qué has pensado cuando has visto alguna de nuestras obras, como Igra, por ejemplo?
ADR · Esa sala en Centro Condeduque en Madrid es muy especial para mí, porque es pequeña y se genera un clima muy diferente. A mí me gusta estar en la fila uno, ver a los bailarines respirar, aunque me pierda una visión más general del escenario. Como psicólogo, creo que, cuando uno ve piezas de danza contemporánea, se produce algún tipo de procesamiento de asuntos propios. En el caso de Igra, sentí que yo mismo me estaba viendo por dentro. El pálpito que tengo con vosotros es que el trabajo es profundo y a la vez tiene cierta ligereza. No siento que tenga que trabajar para disfrutar de una propuesta de vuestra compañía, sino que estoy disfrutando con facilidad y me pasan cosas.
A. De Rosa · Es interesante que menciones la ligereza. Tal vez sea nuestra forma de jugar con el ritmo, para mantener despierto al espectador. Es una constante en nosotros.
M. Russo · También queremos pasar por diferentes fases, con diferentes imágenes para poder generar sensaciones.
ADR · ¿Cuáles son vuestras fuentes de inspiración? Tal vez os inspiréis en la música, sin necesidad de que sea algo profundo. Puede ser el primer disco de las Spice Girls.
M. Russo · Cada proceso es diferente. Por ejemplo, ahora estamos investigando para la nueva obra y vamos recopilando recortes de cosas que nos interesan. Mis carpetas del ordenador en estos momentos son una locura. Todo nos inspira: fotografía, arquitectura, música de todo tipo. Vamos recopilando y seleccionando recursos, y cada búsqueda depende de cuál es nuestro foco en ese momento. Nos dejamos inspirar por lo que encontramos: exposiciones, otras obras…
A. De Rosa · Todo lo que recibimos desde fuera – desde lo más profundo hasta las redes sociales – nos ayuda a crear un camino. De hecho, Kor’sia significa precisamente “camino”. Es una senda que hemos decidido recorrer y ahora cumple ya diez años de vida. Nosotros nos imaginamos siempre que tenemos una mochila, con nuestra experiencia de baile, nuestras lecturas, nuestros referentes. Con el trabajo, vas sacando cosas de tu mochila hasta que llega un momento en que te la quitas de encima y surge tu propia manera de ver el proyecto: el color que queremos darle, el tono físico, la iluminación, la ambientación. Es un camino que poco a poco se hace cada vez más claro.
ANTONIO DE ROSA Director artístico y coreógrafo
Nacido en Castellammare di Stabia, Italia. Graduado en danza clásica y contemporánea, en la Escuela de Ballet del Teatro alla Scala de Milán (Italia).
Comenzó su carrera como bailarín en el Maggio Fiorentino, Florencia (Italia), la Arena di Verona, (Italia), el Teatro alla Scala en Milán (Italia). Desde 2011 hasta 2017 forma parte de la Compañía Nacional de Danza de España. En enero de 2015 crea el Colectivo KOR’SIA en Madrid, junto con Mattia Russo y Giuseppe D’Agostino.
MATTIA RUSSO Director artístico y coreógrafo
Nacido en Atripalda (Avellino) Italia.Graduado en danza clásica y contemporánea, en la Escuela de Ballet del Teatro alla Scala de Milán.
Mattia Russo comenzó su carrera en el Centro Coreográfico de la Generalitat Valenciana, en España, para luego trabajar en Introdans (Holanda). De 2012 a 2017 forma parte de la Compañía Nacional de Danza (España). En enero de 2015 crea el Colectivo Kor’sia en Madrid, junto con Antonio de Rosa y Giuseppe D’Agostino.
