Carlos Sánchez Rey: Tu trabajo combina lo histórico con lo contemporáneo. ¿Cómo defines el equilibrio entre respetar el pasado y reimaginarlo en tus diseños?
Hannes Peer: Concibo el diseño como un diálogo entre el pasado y el presente. Respetar el pasado implica comprender profundamente su contexto —cultural, geográfico e histórico— mientras que reimaginarlo supone dar vida a nuevas interpretaciones. Este equilibrio se manifiesta en mi trabajo a través de la interacción de materiales, como la yuxtaposición entre la artesanía tradicional y tecnologías de vanguardia, o la referencia a movimientos arquitectónicos históricos reinterpretados de manera fresca y relevante. No se trata de replicar, sino de crear una narrativa que conecte épocas, como el concepto de “memoria colectiva” de Aldo Rossi.
Carlos Sánchez Rey: Si tuvieras que destilar tu filosofía de diseño en un solo material, ¿cuál sería y por qué?
Hannes Peer: La cerámica. Es un material que simboliza la transformación: la tierra se convierte en arte a través del fuego y el esmaltado. Representa la imperfección hecha perfecta, una metáfora de mi enfoque en el diseño. La cerámica permite experimentar con textura, color y forma, manteniendo una cualidad táctil y atemporal. Además, posee una profunda resonancia cultural, conectando pasado y presente a través de técnicas que varían entre tradiciones.
Carlos Sánchez Rey: Has trabajado con gigantes del diseño como Rem Koolhaas. ¿Cómo moldearon estas experiencias tu estilo personal y cómo decidiste trazar un camino que se apartara de sus legados?
Hannes Peer: Trabajar con Rem Koolhaas me enseñó el valor del pensamiento crítico y de desafiar las convenciones. Su enfoque sobre la escala y el urbanismo amplió mi comprensión del potencial de la arquitectura más allá de la forma. Por otro lado, mi tiempo con Zvi Hecker profundizó mi aprecio por la narrativa y las capas poéticas del diseño. Decidí trazar mi camino integrando estas lecciones con mi propia pasión por la materialidad y la narración. Mi trabajo refleja una búsqueda de intimidad y eclecticismo, donde cada proyecto se convierte en una exploración profundamente contextualizada y personal.
Carlos Sánchez Rey: Tus proyectos parecen involucrar tanto los sentidos como la razón. En tu proceso creativo, ¿qué papel juega la intuición frente a la técnica?
Hannes Peer: La intuición y la técnica son simbióticas. La técnica proporciona la estructura y precisión que fundamentan un proyecto, mientras que la intuición le aporta alma. Muchas ideas surgen de una sensación visceral: cómo debería sentirse un material bajo la mano, cómo debería moverse la luz en un espacio o cómo una paleta de colores debería evocar emociones. Pero la intuición debe afinarse a través de una investigación rigurosa y un entendimiento del contexto, para que el diseño resuene a nivel emocional e intelectual.
Carlos Sánchez Rey: El eclecticismo es central en tu trabajo, pero ¿dónde trazas la línea entre la riqueza estilística y el exceso?
Hannes Peer: El eclecticismo se basa en el equilibrio y la intención. Cada elemento de un proyecto debe tener una razón de ser, una raison d’être, ya sea una referencia histórica, un guiño cultural o una experiencia sensorial. Trazo la línea en cualquier cosa que se sienta superflua o desconectada de la narrativa general. El eclecticismo no consiste en añadir por añadir, sino en tejer una historia cohesionada, con capas y significado.
Carlos Sánchez Rey: Si pudieras diseñar algo completamente fuera de tu zona de confort, ¿qué sería y por qué?
Hannes Peer: Un rascacielos. En la arquitectura contemporánea, los rascacielos suelen parecer monolitos de vidrio sin alma: elegantes, brillantes y simplistas, despojados de contexto histórico o identidad significativa. Dominan los horizontes, pero rara vez interactúan con el tejido cultural o histórico que los rodea, y a menudo fallan en integrarse al nivel urbano. Sin embargo, diseñar un rascacielos sería una oportunidad para reimaginar este género, retomando donde visionarios como Giò Ponti con el Pirellone en Milán o el movimiento Art Deco en Nueva York lo dejaron. Crearía un edificio que no solo sea funcional, sino profundamente evocador, con materiales que inviten al tacto, espacios públicos que enriquezcan el paisaje urbano y un diseño que celebre la memoria colectiva.
Carlos Sánchez Rey: En una era obsesionada con la funcionalidad y la sostenibilidad, ¿cuál es tu postura sobre el diseño como arte puro, desvinculado de cualquier propósito práctico?
Hannes Peer: El diseño, por definición, es un arte aplicado. Existe en la intersección entre creatividad y utilidad. Aunque elementos de arte puro pueden influir en el diseño, este no puede existir únicamente como arte. Incluso las piezas de diseño coleccionable, que parecen tener el lujo de desvincularse de la funcionalidad, responden en algún grado a un propósito práctico. En la arquitectura o el diseño industrial, la usabilidad, el contexto y la practicidad deben guiar el proceso. No obstante, esto no significa descuidar la belleza o la expresión artística. Un diseño bien concebido puede—y debe—evocar emoción y curiosidad mientras satisface las necesidades para las que fue creado.
Carlos Sánchez Rey: Si te ofrecieran diseñar algo extravagante, como un centro comercial inspirado en el kitsch neogótico o un lujoso baño público, ¿aceptarías por el puro placer del desafío?
Hannes Peer: Abordaría cualquier tipología con apertura y curiosidad, pero un estilo arquitectónico nunca debe ser impuesto ni servir como una superficial raison d’être para un proyecto. Referenciar una era o estilo sin un propósito más profundo corre el riesgo de reducir el diseño a un ejercicio estético. Sin embargo, cualquier tipología, por inusual que sea, puede ser una oportunidad para desafiar convenciones y crear algo sustancial. Mi metodología se centra en la narrativa, la artesanía y la materialidad, asegurando que incluso los proyectos más inesperados estén profundamente enraizados en el propósito y el significado.
Carlos Sánchez Rey: ¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración actualmente y podrías recomendar tres creadores poco conocidos cuyo trabajo merezca la pena seguir?
Hannes Peer: Mis inspiraciones están profundamente arraigadas en los maestros del diseño italiano de la época dorada, cuya aproximación atemporal a la forma, el material y la narrativa guía mi trabajo. Escultores como Isamu Noguchi, Costantino Nivola y Constantin Brâncuși también son una constante fuente de inspiración, al igual que las obras tempranas de Lucio Fontana en cerámica. En cuanto a creadores menos conocidos, destacaría a David Ostrowski, Thea Djordjadze y Sarah Oppenheimer, cada uno explorando nuevas fronteras entre arte, arquitectura y diseño.
