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Un curso de Psicología del Lujo · Capítulo 1

Ariel Déniz-Robaina · Psicólogo. Consultor. Divulgador.


Capítulo 1. Los cuatro puntos cardinales: el DOMINIO en el NORTE.

Queridísimo alumno, misielo. Ahora que te adentras en el mundo del lujo moderno y renuncias a tan solo observarlo desde fuera, te habrás dado cuenta de que presenta muchas costuras y jirones. En efecto, el lujo postpostcontemporáneo ha estado perdiendo el cariz de detalle y dedicación en beneficio de la automatización y producción en masa. Pero, antes de navegarnos el mapa de la historia del lujo clásico y su vaporosa y eléctrica modernidad, debemos comprender mejor qué herramientas existen para situarnos en cada una de las constelaciones de su universo. Del mismo modo, deberíamos analizar primero cuáles son las propiedades físicas de sus territorios y el contenido matérico de cada uno de sus planetas. Así que vamos a comenzar hoy por la rosa de los vientos de la psicología del lujo y sus cuatro puntos cardinales. A saber: DOMINIO, TRANQUILIDAD, FASCINACIÓN y ESPERANZA. 

Presta atención porque no son una descripción del presente de la suntuosidad sino, más bien, los vértices que dominan sus fuerzas y que convendría que nos esforzáramos en mantener equilibradas y sanas.

DOMINIO en el NORTE.

Vivir es complejo. Cada vez somos más y los recursos son cada vez más escasos. Esto no es algo nuevo, ya los neandertales se organizaban socialmente y utilizaban símbolos y adornos en sus ritos funerarios como una posible forma de expresión de estatus y jerarquía social. Lo mismo sucedía con los Homo sapiens, que vuelven más complejas e intensas estas dinámicas de lujo y poder. Pero, pensemos: ¿por qué iba a deshacerme yo de un bastón o una lanza de hueso o madera, resistentes fibras vegetales y sílex para depositarla sobre el cuerpo sin vida de un congénere durante su enterramiento? En un contexto de esfuerzo por la supervivencia y sin establecimientos en los que poder adquirir herramientas nuevas, ¿qué podría mover a una sociedad a desprenderse de valiosos utensilios y abalorios cuya fabricación y recolección era costosa? Pues, probablemente, expresar poder, construir identidades y mantener la cohesión del grupo. 

Veamos: si yo consigo cazar un venado con mi grupo, tiene sentido que acto seguido nos lo comamos los cazadores a discreción. Pero, ¿qué pasa si vivo en una sociedad donde también hay recolectores, artesanos, sacerdotes o médicos? En ese caso la situación se complica puesto que son necesarias ciertas dinámicas de organización social. Si mientras tú estás cazando el venado, yo estoy recolectando plátanos, mi vecino está horneando unas cerámicas, parte del grupo está con la crianza de los niños y la sacerdotisa está fabricando abalorios que alejen el infortunio: ¿qué cosa vale más que la otra y cómo las compartimos? Aquí es donde el eje del DOMINIO presenta todo su poder. Por un lado, porque representa un modo de control sobre el entorno y, al mismo tiempo, da expresión de un conocimiento profundo sobre una materia. Si voy a convencerte de que me entregues un jugoso chuletón a cambio de una cerámica, será más fácil que aceptes si la pieza está mejor elaborada y es resistente. Las frutas más frescas y apetitosas tomarán la delantera y los ritos más certeros para el sostenimiento de la esperanza y la salud tendrán más posibilidades de ser aceptados en un posible intercambio. 

Pero el dominio en la recolección, la artesanía, la caza o la construcción requieren de tiempo, pericia y dedicación y esto tiene un impacto directo y significativo en nuestro comportamiento y en las dinámicas psicológicas que lo sustentan, especialmente en el contexto del nacimiento del lujo. 

Dado que todos presentamos una necesidad psicológica innata de sentirnos competentes y autónomos, el dominio del entorno y de las propias habilidades contribuye a satisfacer nuestra necesidad de control, generando sentimientos de confianza y bienestar (Deci & Ryan, 2000). Esto resulta esencial para impulsarnos a querer conseguir cosas para fabricar nuestro estatus y libertad. Tanto es así, que nuestro sentido de logro va a movilizarnos para tratar de sentir dominio en una habilidad o cierta área de conocimiento (Mason, 2018). Y ese sentimiento de logro y satisfacción personal va a ser especialmente relevante en el contexto del lujo, donde la posesión de bienes y servicios exclusivos puede ser vista como un símbolo de poder y dominio sobre los demás. Además, a la hora de tratar de tener más éxito en una negociación a cambio de ciertas piezas, la influencia que hayamos podido fabricar va a ser clave (Fiske & Depret, 1996). Y es que precisamente aquellos que son considerados expertos en un campo determinado son más propensos a ser escuchados y respetados, lo que puede aumentar su poder y estatus social. Y esa fuerza personal es una muestra inequívoca de poder ya que, como han señalado autores como Bandura (1977), “el dominio de habilidades y la experiencia de éxito fortalecen la autoeficacia, lo que a su vez impulsa a las personas a buscar nuevos desafíos y a perseverar ante la adversidad”.

Para entendernos: si la mejor carne se intercambia prioritariamente por la mejor artesanía, todo el grupo va a comprender a simple vista que los miembros del grupo que portan los abalorios mejor elaborados, tienen las mejores casas, las herramientas más sofisticadas o, incluso, el mejor aspecto físico debido a su excelente alimentación; van a ser aquellos que son más influyentes, más habilidosos, mejor dotados o más poderosos. Los que más saben se desenvuelven mejor, son los que más controlan y acceden a más poder. El poder nos dará acceso a mejores herramientas, a mejores alimentos, a más salud. Si descubres algo valioso y eres capaz de fabricarlo, vas a vivir más y mejor. Y, al mismo tiempo, ¿quién no querría formar una familia o un clan con la persona más habilidosa y talentosa del grupo?

Este asunto me resulta apasionante, porque existe una clara transferencia de los objetos que poseemos hacia nuestra identidad. Un bolso con una larga lista de espera, una lámina en edición limitada firmada por un artista de renombre, así como un fastuoso reloj de lujo pueden resultar una clara expresión de poder, abundancia y dominio. Los objetos, en este caso, tienen como fin sustituir la demostración de nuestras habilidades. Damos por hecho que sus portadores tienen más recursos, mayor capacidad y más influencia. Aunque es evidente que no siempre es así.

El título del reloj nuevo más caro vendido hasta la fecha lo ostenta el Jacob & Co. Billionaire Timeless Treasure. Esta pieza fue presentada en el evento Watches & Wonders 2024, superando en precio al Patek Philippe Grandmaster Chime. Este reloj excepcional está engastado con 482 diamantes amarillos talla Asscher, que suman un total de 216.9 quilates. Su precio alcanza la asombrosa cifra de 20 millones de euros. Pero, como diría una querida amiga mía: ¿quién quiere gastar veinte millones en un reloj que puedes golpear sin querer contra una barandilla cuando puedes montar una fundación o crear un museo extraordinario con ese capital? Por expresión de dominio y poder, además de por libertad individual, obviamente. 

En definitiva, el eje del DOMINIO en psicología del lujo explica cómo los objetos son símbolos de logro personal y poder adquisitivo, lo que refuerza la percepción de dominio sobre el entorno. Como las personas tenemos una necesidad psicológica innata de sentirnos competentes y autónomas, preferimos disponer de dominio sobre el entorno y nuestras propias habilidades. Los productos de lujo pueden representar un reconocimiento tangible de los logros personales y profesionales y el dominio de habilidades y la experiencia de éxito fortalecen la autoeficacia (Bandura, 1977), lo que a su vez contribuye a la autoestima. El consumo de lujo puede ser una forma de reforzar la autoestima al comunicar el dominio y el éxito a los demás.

Pero parece ser que la ostentación no es suficiente cuando el público se acerca y puede apreciar nuestras costuras y porosidades. Si sientes la motivación y energía de fabricar dominio con tus propias habilidades y la consciencia sobre ti mismo y no solo cubriéndote de objetos de gran valor, aquí te dejo una cartografía básica de cómo hacerlo. Et laissez-nous guider par le sentiment de maîtrise!

CARTOGRAFÍA BÁSICA PARA UNA UNA PSICOLOGÍA DEL LUJO DE DOMINIO.

1. ANALIZA TU ORDEN DE NACIMIENTO.

La idea de que el orden de nacimiento puede influir en la personalidad y el comportamiento fue explorada por primera vez por el psicólogo Alfred Adler en la década de 1930. Según su perspectiva, el primogénito tiende a ser socialmente dominante e intelectual, aunque puede mostrar una necesidad de aprobación debido a la llegada de un hermano y la pérdida de su posición central en la familia. El hijo mediano, al encontrarse entre el mayor y el menor, a menudo desarrolla habilidades competitivas y diplomáticas. Por otro lado, el hijo menor, al haber recibido más atención y recursos desde su nacimiento, puede mostrar rasgos de egoísmo y dependencia. No obstante, Adler reconoció que si bien el orden de nacimiento es un factor que se puede considerar, las condiciones del entorno, como las circunstancias socioeconómicas, son las que en última instancia modelan la personalidad. En cualquier caso, puedes dejarte inspirar por esta teoría: ¿qué facetas de tu biografía crees que te impulsan a tener más habilidades y ser más poderoso? ¿Cómo se vivían las dinámicas de dominio y poder en casa? Dale un par de vueltas a esto, como si estuvieras poniendo en hora un reloj de zafiros. 

2. VENCE TU AMENAZA DE ESTEREOTIPO.

Cuando yo era joven, siempre pensaba que era un desastre haciendo deporte. Daba igual la disciplina. Así que a la hora de chutar un balón, lanzar un volante de bádminton, saltar en atletismo o jugar al ajedrez me ponía nervioso porque estaba más pendiente de cómo me veían que de ser consciente de cómo podía mejorar. Por desgracia, esa ansiedad perjudicaba mis capacidades y a este efecto los psicólogos lo llamamos «amenaza del estereotipo». Este fenómeno fue descrito por Claude Steele y Joshua Aronson en 1995, después de descubrir que los participantes negros obtenían peores resultados en una prueba de inteligencia cuando se les decía que era un test de capacidad en lugar de informarles de que se trataba de una investigación. Esto es aplicable a muy variados campos, por ejemplo, las jugadoras de ajedrez obtienen peores resultados cuando piensan que juegan contra un hombre, y se ha descubierto que los pacientes con esquizofrenia se comportan de manera más extraña cuando piensan que su diagnóstico ha sido revelado. 

Así que tu amenaza de estereotipo puede impedirte destacar y brillar en áreas de tu competencia que te pueden proporcionar una sensación positiva de dominio o poder. Esto tiene un efecto en tus relaciones personales y, sobre todo, en la predicción de tu éxito en el desarrollo de tu carrera. Piénsalo. 

3. NO CAIGAS EN EL ERROR FUNDAMENTAL DE ATRIBUCIÓN.

La atribución es el proceso psicológico por el cual explicamos las causas de los hechos.

El error fundamental de atribución es la tendencia a atribuir las causas de lo que hacen los demás a su naturaleza intrínseca, ignorando sus circunstancias. Esta expresión fue acuñada por el psicólogo Lee Ross para describir los resultados que demostraban que las personas a las que se les pidió que leyesen en voz alta un discurso controvertido se manifestaban después a favor de las opiniones incluidas en dicho discurso (incluso aquellos que sabían que formaban parte de un experimento). La otra cara del error fundamental de atribución es que solemos atribuir en exceso nuestra conducta a circunstancias externas y no tanto a nuestros rasgos personales. En otras palabras: “mi mesa está desordenada porque tengo demasiada carga de trabajo pero la tuya está igual porque tú eres un desastre” o “tú opinas así porque te dejas llevar por el grupo pero mis ideas son razonables y ciertas”. El error fundamental de atribución es un prejuicio cognitivo clásico, una tendencia del pensamiento que nos afecta en muchos momentos cruciales del día a día. Podemos leer el éxito de los demás como inmerecido si no nos esforzamos en analizarlo en profundidad para tratar de replicarlo para nosotros, en lugar de celarlo. Una persona con autodominio y habilidosa suele ser más consciente de sí misma, más honesta sobre sus propios recursos y límites, así como más generosa en las atribuciones que hace sobre los demás. Como diría Zendaya: comienza por fingir la habilidad y fíjate en cómo lo hacen las personas más destacadas en el área que pretendes mejorar. 

4. UTILIZA LA PRÁCTICA DELIBERADA CON APRENDIZAJE ESPACIADO.

No solo practica, sino enfócate en mejorar aspectos específicos de tu rendimiento. Establece metas claras, busca retroalimentación y repite tareas difíciles hasta dominarlas. Ericsson y sus colegas encontraron que la cantidad y la calidad de la práctica deliberada son factores clave para alcanzar niveles de rendimiento expertos en diversos campos, como la música, el deporte y la ciencia. Y la cifra es diez mil: 10.000 horas te llevarán alcanzar el nivel de dominio de Beyoncé, Ronaldo, Elon Musk, Jonathan Anderson o quien quiera que quieras ser. Diez mil horas parecen muchas, pero solo son algo más de cinco horas al día durante cinco años. 

Además, utiliza un sistema de adquisición de dominio de aprendizaje espaciado. Es decir, reparte la práctica a lo largo del tiempo. Es mejor pintar una hora cada día que seis horas el domingo, en resumidas cuentas. Para hacerlo más ágil, crea espacios de interés en tu casa donde ya dispongas de todo el material preparado u organízalo en cajas o bolsos temáticos si no dispones de tanto espacio o viajas mucho. Yo en mi mochila siempre llevo un pouch de la cápsula Howl’s Moving Castle de Loewe con un par de libretas, lápices, cintas, un bloc de pensamientos y un ensayo sin leer. En todos los vuelos que hago dedico un tiempo a ilustrar algo, leo durante un rato y luego escribo mis propias ideas como ejercicio, además de ver algo rápido en el iPad y jugar con el móvil. Treinta vuelos al año son casi cien horas de rendimiento extra que no solo aprovecho, sino que hacen que me sienta bien conmigo mismo. 

La investigación ha demostrado que el aprendizaje espaciado es más efectivo que la práctica masiva para la retención a largo plazo, la transferencia de habilidades y la adquisición de dominio. Dejémonos guiar por la solidez de la evidencia científica y la fascinación que nos despierta el arte pero, sobre todo, permitamos que nos inspire el mundo del lujo en su búsqueda de la calidad y la perfección. 

Esto ha sido todo por hoy. En las próximas clases nos ocuparemos del resto de vértices de los puntos cardinales de la psicología del lujo:

TRANQUILIDAD en el OESTE.

FASCINACIÓN en el ESTE.

ESPERANZA en el SUR. 

No te las pierdas. Y haz la tarea de tratar de conocerte más a ti mismo y hacer de este mundo un lugar mejor. Hasta la próxima clase, dioses mediante.

TEXTO de ARIEL DÉNIZ-ROBAINA.

ILUSTRACIONES de ARIEL DÉNIZ-ROBAINA.