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El dogma y el fanatismo en la investigación con psicodélicos

Dr Fernando Caudevilla (DoctorX)

Gracias a la mejora en las condiciones higiénico-sanitarias, el cambio en los estilos de vida, el uso de antibióticos y la implementación de vacunas, la esperanza de vida ha aumentado exponencialmente en los últimos 125 años, al menos en los países desarrollados. Estas son las mejores pruebas de que la ciencia proporciona un marco explicativo para muchos procesos biológicos humanos y cómo intervenir en ellos en su beneficio. Por eso, las personas razonables tratan la neumonía con antibióticos y vacunan a sus hijos contra la poliomielitis y la rabia.

El cáncer no tiene su origen en bloqueos energéticos ni las infecciones, en problemas emocionales. Las enfermedades no se producen por un bloqueo emocional, ni la causa del cáncer es un bloqueo en las energías. Explicar la reciente pandemia de COVID-19 como una conspiración entre la industria farmacéutica y un plan de Bill Gates y George Soros para dominar a la población mundial implantando chips en las vacunas pertenece a la misma categoría que sostener que la Tierra es plana y el Sol gira a su alrededor: fanatismo e ignorancia.

Esta misma combinación explica que un grupo de fármacos no haya sido sometido a ensayos clínicos. A mediados del siglo pasado, la Convención de Naciones Unidas de 1961 decretó que el cannabis, los derivados del opio y la cocaína no eran fármacos, sino drogas. Las restricciones impuestas no solo entregaron el monopolio de su fabricación y distribución a redes criminales, sino que cerraron la puerta al estudio y puesta en marcha de sus usos terapéuticos. El 8% de los enfermos que precisan cuidados paliativos en Latinoamérica recibe un tratamiento adecuado para el dolor (1), y el 90% de la producción mundial de opiáceos se destina al 50% de la población mundial más rica (2). Acorralada por el descubrimiento de un sistema de receptores específicos para el cannabis en todos los vertebrados en la década de 1990 y por evidencias de su eficacia en algunos tipos de dolor y síntomas del cáncer, la narcoburocracia de la ONU tuvo que mover al cannabis de la lista más restrictiva… en el año 2022.

En 1978, Naciones Unidas conocía ya los efectos perversos que estaba produciendo la Convención Única. Pero, empecinada en que el Sol gira alrededor de la Tierra, volvió a prohibir, es decir, a dejar en manos de la industria del crimen, sustancias como el LSD, la psilocibina o la DMT de la ayahuasca. La MDMA sufrió el mismo destino en 1987. Estas medidas sirvieron para multiplicar su uso recreativo e impedir investigar sus potenciales propiedades terapéuticas.

Negar el potencial terapéutico de los psicodélicos a través de una ley viene a ser lo mismo que legislar contra la Ley de la Gravedad Universal. Como la masa de los objetos, los efectos de las moléculas sobre el cerebro humano son inmunes a las Convenciones de Naciones Unidas. Las trabas burocráticas, el desinterés de la industria farmacéutica en sustancias con patentes caducadas y la obsesión de los estados por no financiar estudios sobre los psicodélicos, pero sí impulsar la investigación contra ellos, no han impedido que diferentes grupos de tozudos científicos de todo el mundo estén recuperando el tiempo perdido en las dos últimas décadas.

Los pioneros fueron, precisamente, los miembros de un equipo español que, en el año 2002, obtuvo el visto bueno de la Agencia Española del Medicamento y del Comité de Ética de La Paz para iniciar un ensayo clínico que evaluara la eficacia y seguridad de la MDMA en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático. Las presiones políticas ejercidas desde la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid forzaron la clausura del estudio pocos meses después de que esta información saliera a la luz, sin que nunca se ofreciera una explicación razonada (3). Equipos israelíes y estadounidenses lograron terminar estos ensayos clínicos unos años después (4).

Los estudios con psilocibina han mostrado su potencial para tratar la depresión resistente y la ansiedad en pacientes con enfermedades terminales (5). La ketamina, antes relegada al quirófano, se ha convertido en una herramienta eficaz para tratar la depresión severa (6). Incluso sustancias como la DMT y la ibogaína están siendo investigadas por su capacidad para interrumpir patrones de adicción (7). Menos consistentes son los resultados obtenidos mediante el uso continuado de “microdosis” de LSD o psilocibina, aunque los mismos que dificultan la investigación son los que rebuznan que “no existen ensayos clínicos suficientes”.

El renacimiento de la investigación psicodélica no responde a creencias esotéricas ni a nostalgias hippies, sino a datos concretos: mejoras significativas en la salud mental de pacientes para quienes los tratamientos convencionales han fracasado. El problema no es la falta de evidencia, sino la inercia de una prohibición que no protege a la sociedad, sino que bloquea el estudio de opciones terapéuticas viables. A medida que los resultados continúan acumulándose, la ciencia demuestra una vez más que el dogma y la ideología no deberían dictar la política de salud pública.

Referencias

  • 1. Pastrana T, and De Lima L: Palliative care in Latin America: Are we making any progress?. J Pain Symptom Manage 2021.
  • 2. Organización Mundial de la Salud. (2015). Cuidados paliativos para pacientes de enfermedades no transmisibles: Instantánea sobre la situación mundial en 2015. OMS. https://iris.who.int/bitstream/hand- le/10665/208886/WHO_NMH_NVI_16.4_spa.pdf
  • 3. Investigación terapéutica con éxtasis Med Clin 2003 ; 121: 318-319
  • 4. Latimer D, Stocker MD, Sayers K, et al. MDMA to Treat PTSD in Adults. Psychopharmacol Bull. 2021;51(3):125-149.
  • 5. Raison CL, Sanacora G, Woolley J, et al. Single-Dose Psilocybin Treatment for Major Depressive Disor- der: A Randomized Clinical Trial JAMA. 2023;330(9):843-853.
  • 6. Ko K, Kopra EI, Cleare AJ, Rucker JJ. Psychedelic therapy for depressive symptoms: A systematic review and meta-analysis [published correction appears in J Affect Disord. 2024 Mar 1;348:409. doi: 10.1016/j.jad.2023.10.159.]. J Affect Disord. 2023;322:194-204. doi:10.1016/j.jad.2022.09.168
  • 7. Palhano-Fontes F, Barreto D, Onias H, et al. Rapid antidepressant effects of the psychedelic ayahuasca in treatment-resistant depression: a randomized placebo-controlled trial. Psychol Med. 2019;49(4):655-663. doi:10.1017/S003329171800

Texto de FERNANDO CAUDEVILLA.

Ilustración de PEDRO ALONSO.